El síndrome de la “parálisis por análisis”

Me gustaría que intentes recordar cuándo fue la primera vez que pensaste: “¡QUIERO EMPRENDER!”

¿Cuándo fue? ¿A dónde estabas? ¿Qué estabas haciendo? ¿Cómo se sintió ese momento?

Yo estaba en mi habitación. Era algún momento en enero de 2007, y todavía vivía con mis padres. Hacía calor, y estaba acostado en mi cama leyendo “El Cuadrante del Flujo del Dinero”.

La decisión me generó sentimientos encontrados.

Por un lado, me conflictuó: ¡toda mi vida me había preparado para otra cosa! Llevaba años siguiendo el camino directo a ser un buen abogado con un buen empleo, y pensar en hacer otra cosa implicaba romper con todo eso y re-aprender algo desde cero.

No tenía ni la más mínima idea sobre cómo lograrlo.

Por otro lado, me sentía entusiasmado. Creo que nunca había sentido un entusiasmo tan grande.

¿Poder generar mis propios ingresos? ¿Diseñar mi vida? ¿Hacer lo que me gusta?

¡Uno con papas para llevar! ¡Y con la bebida grande!

Pensaba para mis adentros: “Nunca voy a perderme un evento familiar por cumplir horarios. Voy a hacer cosas que me entusiasmen y tener tiempo para hacer ejercicio y divertirme. Quiero ganar más sin rogar un aumento de sueldo. Voy a hacer algo notable, y poder viajar sin que sean vacaciones”.

¡Es un mundo lleno de posibilidades!

Cuando pensamos en emprender “sabemos” que vamos a tener que aprender cosas nuevas y que van a aparecer desafíos.

Pero no SABEMOS.

El día 1 tenía 100 ideas sobre todo lo que iba a hacer.

El día 2 tenía 100 preguntas:

  • ¿Por dónde es mejor empezar? ¿Y si mi idea no es lo suficientemente buena?
  • ¿Cómo sé si es para mí? ¿Cómo hago para evitar equivocarme?
  • ¿Cómo voy a emprender si no sé vender? ¿Y si a nadie le interesa lo que hago?
  • No tengo gente que me apoye ¿De dónde saco el capital?

Así que hice lo que cualquier persona con iniciativa haría: empezar a investigar.

Compré y leí revistas sobre el tema. Tomé notas. Fui a todas las charlas y conferencias. Empecé a averiguar préstamos para mi idea de negocio.

Pasaba horas cada noche leyendo libros, notas, ¡incluso armé planes de negocio!

Inocentemente, creé una carpeta en “Mis Documentos” que se llamaba “Business”. Aquí hay una captura de pantalla de lo que incluye, ¡una ensalada total! Hay manuales de maquinas, notas de revistas escaneadas, carpetas de ideas que pensé en algún momento (incluído una compañía de digitalizar cintas de vídeo, delivery de compras a domicilio, energía eólica, un servicio jurídico mensualizado y venta de ositos de peluche).

Cada semana leía algo nuevo, lo marcaba y guardaba. Anotaba nuevas ideas.

Pero pasó algo malo…

Mientras más información encontraba, más perdido me sentía. Era difícil de explicar, sobretodo para mí que siempre había creído eso de que “la información nos hará libres”. Objetivamente sabía MÁS de negocios… pero cada día veía más claro todo lo que NO sabía. Y veía todos los errores que podía cometer.

Paralisis por Analisis
¿Nunca se encontrar preguntándose si están dando demasiadas vueltas… o si es que les falta algo de información?

Si al comienzo mi problema era que no sabía cómo empezar, después de un año mi problema se había convertido en que no sabía cómo elegir la mejor forma de empezar. Si al comienzo estaba en búsqueda de una idea, pronto mi problema pasó a ser cómo elegir la mejor idea.

Y así me fue pasando con cada decisión: el nombre, el logo, el modelo de negocios, las líneas de crédito. Cada punto implicaba reunir nueva información, y mi desorientación aumentaba.

Hasta que…

Se pasaron 3 años.

¡¡3 AÑOS!!

Durante 3 años me había esforzado por dedicarle tiempo a emprender, todo a la par de seguir con mi carrera, vida personal y familia.

Y no había logrado nada.

Sabía MÁS, pero no tenía resultados distintos a cuando dije “¡QUIERO EMPRENDER!” por primera vez.

Nada de clientes, o ingresos.

Si a ti te ha pasado lo mismo, hay una buena noticia.

Eventualmente pude entender por qué pasé tanto tiempo atrapado en ese círculo. Entenderlo fue el primer paso para avanzar y empezar a ver resultados reales.

El síndrome PxA: “Parálisis por Análisis”

El síndrome PxA significa “parálisis por análisis”. Más correctamente, podría decirse que es “parálisis por EXCESO de análisis”. Es un síndrome muy común en personas activas y curiosas.

No es una metáfora, sino un problema que la psicología ha descubierto que afecta a millones de personas.

Los síntomas más claros son:

  • Pasar más tiempo leyendo que actuando.
  • Sentir cada vez más dudas sobre qué deberías hacer.
  • Saltar de una lectura a otra en un círculo continuo.
  • Sentir que sabes cada vez más… y que sin embargo no sabes lo suficiente.

En términos prácticos, significa que si bien tener más información y posibilidades mejora la calidad de nuestras acciones, eso tiene un límite. Pasado ese límite, el exceso de información se vuelve contraproducente, y genera ansiedad, parálisis, indecisión e insatisfacción.

Gráficamente, se vería de la siguiente forma:

Parálisis por Exceso de Análisis Ilustrada
Hice este dibujo usando todas mis habilidades. Donde dice “calidad de la decisión” me refiero a la calidad de los resultados que obtenemos.

Los efectos de la “parálisis por análisis”

El tema de la “parálisis por análisis” ha sido estudiado en muchos contextos diferentes, y se ha encontrado que tiene efectos de los más variados:

  • El miedo a equivocarnos nos lleva a dar vueltas sin avanzar en los proyectos importantes.
  • Sobrepensar las cosas afecta nuestro desempeño y creatividad gravemente, y disminuye nuestra productividad diaria.
  • Cada paso es más desgastante, agotando nuestra fuerza de voluntad para el siguiente.
  • El perfeccionismo relacionado a la parálisis lleva a que las personas que la sufren sean más infelices en general, y que se sientan peor al comparar sus resultados con los de sus pares.

Hay un efecto que me impactó por sobre los demás: Hacemos peor las tareas que más nos importan, porque es en esas donde la PxA nos afecta con más fuerza.

Para mí emprender era una de las cosas más importantes. Cada año era mi objetivo central. Cuando visualizaba mi futuro, tener un negocio era la piedra sobre la que se construía mi estilo de vida… ¡pero el hecho de que me importe tanto así que sobre-analice más!

Cuando algo nos importa menos, actúamos. No nos importa equivocarnos. Cuando nos importa, pensamos demasiado. El exceso de información al emprender no lleva a que seamos mejores emprendedores, ¡sino a que nos vaya peor!

Eventualmente, nos vemos así:

Efectos de la Parálisis por Análisis

¿Qué podemos hacer para superar el síndrome de parálisis por análisis?

Nuestra misión en Superhábitos es que tu camino emprendedor sea lo más simple posible. Y esa misión es mucho más importante cuando entiendes cómo te afecta la Parálisis por Análisis.

Así que veamos, ¿de qué manera podemos empezar a superar este problema?

#1. Tener un ritual que simplifique tus decisiones diarias.

Tener un ritual de mañana que te ayude a limitar las decisiones diarias es un primer paso genial.

La parálisis por análisis no se da sólo por sobre-analizar una decisión puntual, sino también porque a diario tomamos cientos de decisiones. Enfocándote cada día puedes reunir fuerza de voluntad, tiempo y energías para tomar las decisiones más importantes rápidamente.

El ritual matutino tiene una ventaja adicional: al priorizar tu día puedes organizar tus actividades para enfrentar los puntos clave en tus momentos de máxima energía.

#2. Simplifica (o automatiza) partes menos importantes de tu día a día.

Tu camino como emprendedor siempre traerá nuevos desafíos y decisiones.

El secreto está en poner tu foco en ellas, y no perder el foco con cosas que podrían estar en piloto automático.

¿Para qué debatirte cada día sobre qué ropa usarás, cuando puedes hacer un plan y tener esa decisión tomada mejor y con anticipación?

¿Para qué pasarte el día intentando recordar a dónde dejaste un libro, cuando puedes aprovechar el poder de la digitalización?

Además, recuerda que cada conducta que conviertes en hábito pasa a requerir una cantidad mínima de fuerza de voluntad, ¡lo cual libera energía para tus otras decisiones!

#3. Limita la cantidad de información que consumes.

Esto se da de dos maneras:

  1. En general: Hace un tiempo hablamos de la Ignorancia Selectiva, y cómo puedes aumentar tu productividad limitando la cantidad de tiempo que pasas consumiendo información a diario.
  2. En relación a cuánta información consumes para cada decisión: Recuerda siempre que para responder a una pregunta hay 3 caminos que puedes seguir, y cuál es el orden de prioridad entre ellos. También es clave es apuntar al aprendizaje de sistemas y cursos completos (no información suelta). Hace un tiempo escribimos sobre cómo elegir qué cursos hacer para no caer en ser un estudiante eterno.

#4. Limita la cantidad de tiempo para cada decisión.

Si viste el (fantástico) gráfico sobre la PxA de más arriba, estás al tanto de que si bien es bueno ver algo de información, pasarte de esa línea llevará a que la situación empeore. Aquí es una buena idea hechar mano de la Ley de Parkinson, y su tip básico: la cantidad de tiempo que nos toma una tarea es directamente proporcional al tiempo disponible para realizarla.

Limitando el tiempo limitas la cantidad de información que puedes consumir, y eso te lleva a priorizar, analizar y pasar a la acción.

Paralisis por Analisis
Fechas límite + Información limitada = pasar a la acción más rápido.

#5. No pongas el foco en la decisión, sino en la ejecución.

Idea mediocre + buena ejecución = Buenos Resultados

Idea Genial + mala ejecución = Malos Resultados

Una forma simple de superar la parálisis es recordarte que lo que importa no es llegar a la decisión perfecta, sino cómo la ejecutas luego.

¿Es este el mejor sistema en el mundo para hacer ejercicio? Tal vez sí, tal vez no. Tal vez es imposible saberlo.

Pero si lo pones en práctica, tendrás mejores resultados que si sigues buscando el sistema perfecto para actuar.

En resumen, la GRAN solución a la parálisis es…

Actuar.

Lo opuesto a estar paralizado es estar activo, ¿no?

Actuar es lo único que te traerá los resultados que pensamos cuando decidimos empezar.

Cuando detectes que la parálisis empieza a afectar, frena y respira. Recuerda que nunca tendrás toda la información. Nunca te sentirás 100% seguro. Actúa igual. Eso te pondrá en movimiento y avanzarás realmente.

Esta semana, comprometete a eso: en lugar de seguir estudiando, toma alguna acción.

Tal vez sea decidirte por un sistema o curso y empezar a ponerlo en práctica. O tal vez ya tienes una acción que llevas un tiempo posponiendo. Si no sabes por dónde empezar, siempre puedes escribirme a matias[arroba]superhabitos[punto]com y conversamos.

Antes, cuéntame:

¿Tú también sufriste la parálisis por análisis? ¿Qué síntomas experimentaste?

¡Y que sea por una semana de acción y foco!

Mati