Mati y Guada en un sendero en Salta

Objetivos de largo plazo: 5 motivos para tenerlos (que no son los de siempre)

¿Alguna vez fijaste un objetivo a muy largo plazo y no lo cumpliste? ¿Cómo te hizo sentir? ¿Qué pasa cuando decidís cambiar una meta anual a mitad de camino? ¿Fracasaste? ¿Deberías sentirte mal? De todo eso trata este post.

Cuando escribí las 7 lecciones más importantes que aprendí en 2013, la primera era: “Todo comienza por tomarse tiempo para pensar y planear, empezando desde pensarse a uno mismo”. Esta idea de los objetivos ha sido trabajada luego en varios post del blog, el Encuentro Superhábitos de Junio y en el Curso de Estudio que hicimos. Le hemos dado vueltas, por así decirlo :)

En medio de tanta charla sobre el tema surgieron las preguntas del inicio del Post. Qué hacemos con los objetivos de largo plazo, como los que te propusiste en Enero y querés cumplir hasta Diciembre. O tal vez incluso que te propusiste en el 2010, y que esperabas cumplir hasta 2015. Un alumno del Curso de Gestión del tiempo y organización para emprendedores nos lo preguntó clarísimo:

¿tiene sentido ponerme objetivos a 5 años si sé que todo va a cambiar? ¿Cómo manejamos la imprevisibilidad del futuro?

La respuesta puede resumirse en 5 puntos:

# 1. Plantearnos Objetivos de Largo Plazo nos obliga a decidir quiénes somos

Muchas veces el mayor beneficio lo obtenemos de plantearnos el objetivo. Pensar a dónde queremos ir nos obliga a elegir un destino por sobre los demás. Para eso tenemos que imaginar distintos escenarios igualmente posibles y elegir entre todos ellos. En esas elecciones vamos formando nuestra personalidad, tal como explica Ruth Chang en esta charla de TED: las opciones en el mundo son infinitas, y nuestras elecciones son una forma de ir especificando nuestro lugar en él.

Aunque luego te tome más tiempo, cuando decidís que para fin de año querés tener una empresa funcionando estás decidiendo que sos el tipo de persona que emprende. Igual aunque luego cambies de Industria o te des cuenta que la idea era mala.

# 2. Los objetivos de largo plazo tienen una función de Guía, aunque no sean un camino

La vida va a ser muy frustrante si esperás que todos tus objetivos se cumplan en tiempo, forma, color y textura.

La verdadera función de los objetivos de largo plazo es ayudarnos a marcar el rumbo. Se trata de no ser Alicia, y tener un rumbo con el cual tomar nuestras decisiones diarias y semanales. Como dicen Stephen Covey, Roger Merrill y Rebecca Merrill en su libro “Primero lo Primero”, se trata de tener una brújula, no un mapa perfecto.

# 3. Tener objetivos es una buena forma de recordarnos que somos el factor que hace la diferencia.

Sí, el futuro es imprevisible. Sería necio no afirmarlo. Pero eso no quiere decir que no podamos influenciarlo y ser como un timón en una tormenta. Puede ser que el océano nos la ponga más difícil, que nos desvíe un poco o nos obligue a retroceder unos pasos, pero eso no significa que debamos simplemente quedar a la deriva.

Si nos ponemos objetivos y los revisamos semanalmente vamos a poder tomar decisiones que armonicen el contexto con nuestros sueños, incluso en medio de las tormentas de la vida. Si lo hacemos por suficiente tiempo, vamos a encontrarnos con que la mayoría de nuestros planes se cumplen. Si no pensamos en grande, cosas grandes no van a pasar.

# 4. Es bueno cambiar tus objetivos si es porque ves más claro (pero no por miedo)

Cada tanto, sin embargo, vemos un objetivo planteado y pensamos en cambiarlo. Puede ser bueno o malo. Y depende de lo siguiente.

Va a ser bueno cuando el cambio se origine en que conocemos mejor lo que queremos. Por ejemplo: en un momento pensaba crear una empresa que hiciera productos que le permitieran a muchas personas acceder a conocimientos legales básicos a un bajo precio. Con el tiempo me di cuenta que no me entusiasmaba realmente (aunque pienso que es una buena idea, por si alguien la quiere usar). Con un poco de instrospección podía ver que era una forma de cumplir con lo que otros esperaban de mí. Ese fue un buen cambio de objetivos.

Va ser malo si lo hacemos por miedo a no llegar, o porque el objetivo nos parece “muy difícil“. No hace falta que nadie te diga si este es el caso. Vos sabés cuando es que no estás teniendo fe en vos, tus posibilidades o en que las cosas salgan bien. Más de una vez pensé que construir una Comunidad como Superhábitos era un mal objetivo y estuve a punto de descartarlo. Pero entonces me recordaba a mí mismo que hay que tener fé en el futuro y en nuestras posibilidades.

Los objetivos de Largo Plazo son una brujula para la vida
Los objetivos son más una brújula que un mapa y la vida más un sendero a través de lo desconocido que una recta en la ciudad :)

# 5. No sufras los cambios. Disfrutálos

En cualquiera de los casos, no sientas que es malo cambiar tus objetivos. La vida es una aventura, y no existe buen libro de aventuras que no tenga una sorpresa, un obstáculo inesperado o un giro en los Eventos. A veces, simplemente la vida pasa. Disfrutála.

Hay una frase de Mary Schmich en “Wear Sunscreen” que recuerdo cada vez que me enfrento a un cambio inesperado o me siento confuso respecto de mis objetivos: “No te sientas culpable si no sabes qué querés hacer con tu vida. Las personas más interesantes que conozco no sabían a los 22 qué querían hacer con sus vidas. Algunos de los cuarentones más interesantes que conozco todavía no saben“. En todo libro de aventuras el héroe se va conociendo gracias a esos obstáculos, se vuelve más fuerte y descubre poderes que no sabía que tenía. En la vida es igual.

En resumen:

Los objetivos de largo plazo casi nunca se cumplen a la perfección. No por eso hay que dejar de pensarlos. Al contrario, saber eso nos tiene que permitir re-significarlos y en lugar de usarlos como una vara con la que medir nuestro valor o capacidad, usarlos como oportunidades para pensarnos. Por eso mismo, cuando nuestro corazón y conciencia nos dicen que es lo mejor, no hay que temer cambiarlos.

Para terminar (anuncios parroquiales):

Estoy escribiendo este Post desde Potrero de los Funes, en San Luis. Viajamos con Lu para participar en el CAEII 2014. Nos invitaron Ale y Dani, que son parte de la Comunidad, y en el colectivo vinimos charlando con Álvaro. Estamos extasiados con la cantidad de ideas, emprendedores y personas comprometidas nos hemos encontrado. Es el mejor evento en que hemos participado, por lejos.

Llevamos varios ideas anotando idea, charlando con disertantes y asistentes y sacando fotos para compartir todo con Ustedes, pero no queremos esperar hasta eso para contarles. Como el congreso es por la tarde, nos levantamos temprano cada día para ir trabajando en Súperhabitos y disfrutamos mucho de cada mail que nos llega, porque nos da foco y claridad respecto de cómo aprovechar el Evento. Nos invitaron chicos de la Comunidad, y a la Comunidad volverá todo lo que aprendamos.

10 puntos extra para Dani también, por ayudarme a elegir el título de este post :).

Volviendo a los objetivos, les dejo una pregunta:

¿Te pasó sentirte frustrado con algún objetivo de largo plazo? ¿Cuál de las 5 ideas te parece que te sirve más?

¡Charlemos! Es en los comentarios entre todos donde se dan los mejores aprendizajes