3 pasos para que tengas vacaciones cuando quieras

«La velocidad es una manera de no enfrentarse a lo que le pasa a tu
cuerpo y a tu mente, de evitar las preguntas importantes…» 

Carl Honoré.

¿Qué son las vacaciones para vos? 

¿Los 10 días más añorados del año, en los que podés no hacer nada, viajar, compartir con la familia, descansar y desenchufarte de los problemas cotidianos? 

¿Momento de estudiar intensamente o de seguir trabajando?

¿Días libres en casa?

Cada uno tiene situaciones distintas, una forma diferente de pensar y disfrutar las vacaciones. Todos tenemos diferentes circunstancias, en las que controlamos más o menos cosas, como los días de descanso.

 

Desde cualquiera de estos tres casos, las vacaciones dependen de otros. Dependemos de que nuestro jefe o nuestro trabajo nos dé los días libres, o de que las fechas en la Universidad nos permitan acomodarnos para estudiar y podamos tomarnos unos días en el medio.

En definitiva, nosotros no decidimos cuándo tenemos vacaciones.

Si logramos conseguir esos días, genial. Si logramos irnos de viaje, mejor aún. Vacaciones completas, sin dudas. Y si no lo logramos, no tenemos vacaciones.

 

Pero en realidad, todos podemos tener vacaciones, incluso si nadie nos da días libres y si no podemos viajar a ninguna parte.

Son las que todos podemos regalarnos.

Necesitamos dar vuelta la forma en la que las vemos, y comenzar a pensarlas como un momento (o varios) en el año en el que podemos alejarnos de la cotidianeidad para mirar nuestra vida en perspectiva, mirar hacia atrás, pensarnos, mirar hacia adelante y proyectarnos.

Ahora que concebimos las vacaciones de esta manera, se darán cuenta de que esto es posible hacerlo en dos, siete o quince días. Y así nos despojamos de la necesidad de contar con diez días mínimo para considerar que tenemos unas dignas vacaciones.

 

Sólo nos falta seguir tres pasos:

1. Elegir un momento y lugar.  Para cada persona, los lugares y momentos para relajarse son distintos. Es importante encontrar cuál es el tipo de lugar y momento que te relaja a vos. Puede ser en nuestras casas, en una plaza, en un pueblito cercano al que podamos llegar en colectivo y si gastar mucho dinero,etc. Un poco de naturaleza siempre hace bien. Además, puede ser un solo día, pueden ser todos los domingos de un mes entero, puede ser un fin de semana largo de cuatro días. Sé creativo, lo importante es que te hagas el momento y el tiempo para frenar, relajarte, pensarte. Si lo hacés bien, en una tarde podés lograr cosas increíbles.

2. Aprovechar cada minuto. Primero que nada, desconectate de Internet y apagá el celular. Pensá actividades que te sirvan, te hagan bien, te relajen. Alejarse de la cotidianeidad da perspectiva, y renovación. Podés:

  • Ver una película que te emociona, te hace reflexionar.
  • Leer un libro que te conecte con las cosas más profundas e importantes de tu vida.
  • Conversar con alguien que te de energías, te impulse y te ayude a salir del día a día.
  • Escribir.

3. Antes de volver a la vida real, proponete algo. A partir de lo que hayas pensado y sentido, proponete algo concreto, aunque sea chiquito. Un objetivo para tu año, algo que quieras mejorar en los próximos meses, un hábito que quieras incorporar. No te vayas de tus vacaciones sin tarea para la casa.

Nunca pases más de un año entero sin frenar. De hecho, si adoptás las vacaciones de esta forma, no tenés excusa para no frenar por lo menos dos veces en el año.

 

Si el objetivo es que la reflexión y el alejarte sirvan para que vuelvas a la acción con todas las energías y completamente renovado, no se trata de dedicar diez días enteros a reflexionar.

Se trata de ejercitar el hábito de frenar, alejarse, relajarse y tomar perspectiva.

Los resultados son asombrosos. Paz interior y claridad.

Todos podemos tener vacaciones, incluso si no tenemos vacaciones y no viajamos a ningún lado. Sólo tenemos que pensarlas como momentos que nos regalamos a nosotros mismos para renovarnos. Momentos sin actividades ni tiempos predeterminados. Simplemente momentos de calidad para encontrarnos y conversar con nosotros mismos. En donde sea, el tiempo que sea.

 ¿Y? ¿Cuándo son tus vacaciones?